
Ves un vídeo de una persona conocida hablando directamente a cámara. Reconoces su cara, sus gestos y su voz. Todo indica que es quien dice ser.
O participas en una videollamada con varios responsables de tu empresa y recibes instrucciones para realizar una operación urgente. Parece que te lo está pidiendo tu superior.
Hasta hace poco, ver y escuchar a alguien podía ser suficiente para confiar en que realmente era esa persona. Pero con un deepfake, esa certeza desaparece.
La inteligencia artificial permite generar o manipular imágenes, vídeos y audios cada vez más convincentes. Y estas técnicas ya se están utilizando para suplantar a personas conocidas, famosos, empresarios o familiares y hacer más creíbles determinados fraudes.
Qué es un deepfake
INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) define los deepfakes como vídeos manipulados mediante inteligencia artificial que buscan hacer creer que una persona ha realizado declaraciones o acciones que nunca tuvieron lugar. Puedes leer más información sobre deepfakes en INCIBE.
Esa definición se centra en el vídeo, pero en la práctica el término abarca imagen, vídeo y voz. Un deepfake puede utilizarse para modificar un rostro, crear fotografías aparentemente reales, generar vídeos falsos o incluso suplantar la apariencia de una persona durante una videollamada.
La clonación de voz o deepvoice es una de sus variantes y hoy una de las más utilizadas en fraudes telefónicos, porque basta con una muestra de audio muy breve para obtener un resultado convincente.
Veamos dos de los usos fraudulentos más conocidos:
El fraude del CEO
Uno de los usos más preocupantes de los deepfakes en el ámbito empresarial es el fraude del CEO, en el que los delincuentes suplantan a un alto cargo de la empresa para solicitar transferencias, pagos u otras operaciones sensibles.
En España, INCIBE ha registrado casos de fraude del CEO con uso de técnicas de inteligencia artificial, como la clonación de la voz de una persona con responsabilidades directivas para ordenar una transferencia urgente.
En uno de ellos, varios empleados recibieron una llamada de quien parecía ser uno de los principales CEO de la empresa. La voz era prácticamente idéntica y el supuesto directivo solicitó realizar una transferencia para una operación urgente.
Días después descubrieron que el CEO nunca había realizado aquella llamada. Ver el caso de fraude con clonación de voz publicado por INCIBE.
Otro ejemplo llamativo de estas técnicas de deepfake ocurrió en Hong Kong.
En 2024, un empleado de una multinacional participó en una videoconferencia en la que aparentemente estaban presentes varios responsables de la compañía. Según las autoridades de Hong Kong, los delincuentes utilizaron vídeos y voces disponibles públicamente para crear una reunión mediante tecnología deepfake. El empleado autorizó transferencias por unos 200 millones de dólares hongkoneses (aproximadamente 23 millones de euros).
Este caso refleja hasta qué punto está evolucionando el fraude del CEO. La suplantación ya no se limita a correos electrónicos o mensajes falsos: la inteligencia artificial permite imitar la voz, la imagen e incluso la presencia de un directivo en una videollamada.
Selva Orejón (@selvaorejon), especialista en identidad digital y ciberseguridad, advierte precisamente sobre este tipo de deepfakes en tiempo real, así como sobre el uso de fotografías, vídeos manipulados e identidades sintéticas para cometer fraudes. Leer la entrevista a Selva Orejón sobre suplantación de identidad con IA en Cadena SER.
Deepfake de personajes públicos
Pero los deepfakes no se utilizan solo dentro de las empresas. También pueden aprovechar la imagen de personajes públicos o famosos para generar confianza y hacer más creíbles falsas inversiones, productos o servicios.
En agosto de 2025, RTVE alertó de un vídeo manipulado mediante inteligencia artificial en el que aparentemente aparecían la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, y el periodista Marc Sala.
En realidad, se trataba de un deepfake utilizado para promocionar una plataforma de inversión fraudulenta. El montaje manipulaba la imagen y la voz de las personas que aparecían en el vídeo para hacer creer que respaldaban esa inversión. Aquí puedes ver el desmentido publicado por VerificaRTVE.
No es un caso aislado. La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha advertido sobre este tipo de vídeos que suplantan a figuras públicas para recomendar inversiones fraudulentas, y recomienda no facilitar datos personales ni dinero a través de ellos.
Conviene tener presente algo que suele pasarse por alto: muchas de estas campañas no consisten solo en un vídeo. Se apoyan en páginas web que copian la imagen corporativa de un medio de comunicación o de una entidad financiera para dar apariencia de credibilidad a una noticia inventada. Por eso, cuando se trata de conservar la evidencia, el vídeo suele ser solo una parte de lo que interesa acreditar.
Que alguien aparezca en un vídeo promocionando una inversión ya no significa necesariamente que haya participado en esa grabación.
Este tipo de fraude aprovecha la notoriedad y credibilidad de una persona conocida para conseguir que la víctima confíe en una oferta, inversión o servicio que en realidad no ha sido recomendado por ella.

Qué exige la normativa europea
Desde el 2 de agosto de 2026 se aplica el artículo 50 del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), que establece obligaciones de transparencia para determinados contenidos generados o manipulados con IA.
En concreto, el artículo 50.4 exige que quien utilice un sistema de IA para generar o manipular imágenes, audio o vídeo que constituyan un deepfake informe de que ese contenido ha sido generado o manipulado artificialmente.
En la práctica, esto significa que, cuando resulte aplicable esta obligación, un deepfake debe identificarse como contenido generado o manipulado con IA. Esto no impedirá que existan deepfakes fraudulentos, pero sí hace especialmente relevante conservar cómo se publicó el contenido, dónde aparecía y si estaba o no identificado como generado con IA.
Cómo detectar un posible deepfake
Las señales visuales son cada vez menos fiables. Hace dos años bastaba con fijarse en un parpadeo antinatural pero hoy muchos montajes superan ese examen sin problema.
Las señales que siguen te pueden ayudar a identificarlo, pero la decisión no debería basarse nunca en si un vídeo «se ve raro».
Qué hacer ante un posible deepfake
Ante una petición económica o especialmente sensible:
Y si detectas un posible deepfake, una suplantación o un intento de fraude:
⚠️ Conserva la evidencia antes de denunciar o bloquear.
Una vez denunciado un perfil, vídeo o publicación, la plataforma puede retirarlo o el autor puede modificarlo.
Por eso, no conviene conservar únicamente el vídeo o la imagen.
También puede ser importante guardar:
El contexto puede ser tan importante como el propio deepfake.
En nuestro artículo Cómo Certificar Publicaciones en Redes Sociales Paso a Paso explicamos cómo conservar una publicación junto con su perfil y contexto.
Cómo usar SaveTheProof para certificar las evidencias
Es importante indicar que SaveTheProof no determina si una imagen o un vídeo es un deepfake.
Determinar técnicamente si un contenido ha sido generado o manipulado mediante inteligencia artificial puede requerir el análisis de un perito informático especializado.
SaveTheProof permite certificar la evidencia digital relacionada con el fraude o la suplantación antes de que pueda modificarse o desaparecer.
➡️ Si el deepfake está publicado en Internet
Con un Certificado de Sesión de Navegación Web puedes acceder al perfil, mostrar la publicación, reproducir el vídeo, realizar capturas, navegar por el contenido relacionado y descargar archivos.
Si dispones de correos electrónicos relacionados con el fraude y la cuenta tiene acceso web desde Internet, también puedes acceder a ellos y certificarlos durante la sesión.
Toda la navegación queda registrada en vídeo, incluido el audio reproducido durante la sesión.
Así puedes conservar no solo una captura aislada, sino también cómo se mostraba el contenido, dónde estaba publicado y su contexto.
➡️ Si solo dispones del vídeo o archivo de audio
Si el contenido ya no está publicado en Internet, pero dispones de la imagen, vídeo, audio o documento relacionado, SaveTheProof no puede certificar su origen. Sin embargo, puedes utilizar el Certificado de Fichero para acreditar que ese archivo estaba en poder de la persona que lo certificó en el momento de la certificación.
El certificado incorpora, entre otros datos, el hash SHA-256 del fichero, lo que permite verificar posteriormente su integridad y comprobar que no ha sido modificado.
La certificación con SaveTheProof te permite conservar la evidencia. El análisis de una posible manipulación mediante inteligencia artificial puede requerir de un análisis pericial.
👉🏻 Antes de denunciar, conserva la evidencia
Un vídeo puede haber sido generado mediante inteligencia artificial.
Y las personas que aparecen en una videollamada pueden no ser quienes parecen.
Por eso, si detectas un posible deepfake, además de verificar la situación por otros canales, es importante conservar las evidencias digitales antes de que puedan desaparecer.
SaveTheProof permite certificar páginas web, sesiones de navegación y ficheros mediante certificados con firma electrónica avanzada y sello de tiempo cualificado conforme al Reglamento eIDAS.
No dependas de que el contenido siga online. Certifica la evidencia antes de que cambie o desaparezca.
¿Tienes dudas? Escríbenos a [email protected] o utiliza el chat en la web. Estaremos encantados de ayudarte. 😉


